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martes, 7 de mayo de 2013

Los pies en la cabeza

Venía jactándome de haber vencido mi malenismo. O, al menos, de haberle dado combate: tenía el mismo celular desde junio. Once meses. Casi un año. Incluso hacía bastante que no perdía ni me robaban la billetera, ni los documentos, ni dejaba olvidada la tarjeta de débito en ningún cajero automático. Es posible, pensaba, ser mejor en la vida.  Así que cuando alguien me acusaba, podía presentar estas evidencias como un trofeo, como un derecho de piso adquirido, un premio para alguien que se hizo de abajo.
Pero la vida es perversa, traicionera, y tuve un desliz. Eran las 2 AM y estaba sentada en el cordón de la vereda tomando una cerveza con amigos, un viernes después de la función. Me miré los zapatos. No son. Quiero decir, no son los míos. Eran los de Estela. Los reconocí por esa flor particular que tienen en la punta. Y porque estaban, ahora sí, tan cerca de mis ojos. Durante cuatro horas los había llevado puestos como si nada. Del teatro a cenar, de ahí al barcito. Ningún registro. Como mucho, una cierta extrañeza al caminarlos, algo muy lejano, un pequeño detalle en el taco al cual decidí no prestarle atención. Pero de pronto, la flor. Esa flor en el zapato que me decía a gritos que mi pasado había vuelto, estrepitosamente.
Me eché a reír sin parar. Porque en algunos casos es preferible. Era viernes a la noche y todavía tenía la cerveza en la mano. Además, los zapatos se parecían a los míos. Y en definitiva, pensé, sí que son míos, vamos. Estela es un personaje de ficción, Malena.  
Así y todo, es una realidad: aún sin quererlo, le robé los zapatos a mi personaje. O tal vez fue Estela la que decidió escaparse de ese pueblo de la Pampa seca donde no crece nada más que pasto, sacarse el delantal de cocina, ponerse mi vestido, y salir a caminar por las callecitas de la capital con mis amigos. Asumo que, a esa altura del partido ya me conocía bien, y aprovechó mi mala fama para despistar a eso que separa la ficción de todo lo demás. 

Siendo así, me sacrifico. De ser necesario, lo hago. Devuelvo mis trofeos a cambio de la libertad de un personaje. Dejo de luchar contra mi destino.
¡Vuelvo a perderlo todo!
¡Eso!
¡Vivan la tragedia, la comedia, la historia entera del teatro!
¡Soy una mártir, una heroína!

No. Soy un desastre. Me vuelvo a casa.
Momento.
No sé donde puse las llaves.

martes, 15 de febrero de 2011

Aprendí de tu vieja

Entre los cientos de curriculums que revisé, resulta que está el de una minita con apellido idéntico al de mi psicóloga. No puedo evitarlo: me dan ganas de llamarla para una entrevista y, mientras me cuenta de sus experiencias laborales, quedarme dormida.

miércoles, 9 de febrero de 2011

soltar el mapa

objetivo 2011


eso, e ir a la peluquería antes de que el pelo me llegue al piso.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Creo que esto habla mucho de mí

Salgo del gym y posteo alive desde un barcito de palermuchi, para hacer tiempo hasta que se haga la hora del ensayo de una de las obras off-off en la que ando. En la silla de al lado descansa la mochila repleta de ropa para ambos casos, una bolsita de plástico con comida para los gatos que me esperarán en casa muertos de hambre hasta las tipo 12 de la noche, y un paraguas medio roto, aunque no tanto como lo que hubiéramos esperado.
Llegó mi amiga Nati. Vamos a hablar de chicos, chau.

sábado, 23 de octubre de 2010

Blogofobic

Iba a contar sobre cómo mi psicóloga me atendió toda una sesión caminando de acá para allá por el consultorio porque le dolía el nervio ciático, pero me agarró una especie de fobia y paré.
Creo que tiene que ver con que de pronto, upa, como seis personas en un día llegaron a este blog por googlear a Marcelo Duba, el animador hit de las fiestas infantiles de los noventa. Obvio que una vez animó un cumpleaños de mi hermana y alguna otra escribí al respecto. E incluso el mismísimo Marcelo apareció comentando el post y fue muy genial, me acuerdo.
¿Pero seis?, ¿te parece? No sé vos pero yo me mambeo. Estoy viendo si llevarlo a terapia, o directamente a la reunión que yo misma convoqué (WTF?!) y que tengo el viernes próximo con mis ex compañeritos de la primaria. 
Intérnenme.

miércoles, 6 de octubre de 2010

De castaño a oscuro. Bis.

Male
Y bueno, eso, como que se hizo más tolerable.

Misicóloga
¿Este es tu color de pelo?

Male
¿Cuál?
Misicóloga
Digo, ¿te teñís?

Male
Ah, sí, sí. Pero hace mucho que no.

Misicóloga
Ah. 

Male
Jm
...

Misicóloga
No, porque tenés todos colores distintos.

Male
Ah... Sí, sí.
Es... a propósito.
Pero igual hace mucho que no voy.

Misicóloga
Ah.

Male
Bueno, ehm. Eso. Te decía...



Teniendo en cuenta sus antecedentes, creo que misicóloga tiene algunas difiultades con el temita de la concentración. Pero ya que en el consoltorio mentí un poco, seamos sinceros en el diván publico que tengo por blog y confesemos que una cosa no quita la otra: este nivel tan a propósito no fue y ya es hora de darme una vuelta por la peluquería.
Mi jefa me recomendó una, incluso. I know.

Ya había usado este título pero, sepan disculparme, compañeros, la literalidad amerita la repetición.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Cuidado con los cumpleaños karaoke

Si vas a uno después de la cena del día del perdón, por ejemplo, para la cual estuviste cocinando toda la tarde junto a tu hermana y tu madre, es muy probable que tengas una pesadilla en la que tu ex te cuenta que va a tener un hijo mientras están viendo un espectáculo donde tu prima, la que tiene en su casa las recetas originales de tu abuela Rosa, canta sobre pistas inventadas de vanguardia.

miércoles, 30 de junio de 2010

Es como si tuviera una pesadilla recurrente, sólo que es real.

Habíamos terminado de ver la repetición del gol de España, en lo que ya era la repetición de la transmisión del partido. No sólo eso sino que, con la tele de fondo, habíamos comprendido que lo que angustia no es equivocarse sino más bien eso de volverse a equivocar. Que la papa está en dejar de repetirse. Llegamos a esa conclusión con firmeza mientras yo cocinaba una tarta que al final salió muy buena. Así y todo, cuando cerré la puerta para bajar a abrirle, me di cuenta de que el juego de llaves que había agarrado no era el de casa sino el del trabajo.

Bueno: no paro de quedarme encerrada en el pasillo de mi edificio.

Decí que L es medio MacGyver y que con empeño y deslizando una tarjeta de obra social vencida por la ranura de la puerta, logró que volviéramos a entrar. Porque si no, siendo que eran las dos am y esta vez los vecinos el timbre no lo atendían, habríamos tenido que dormir en la escalera de una.

Ya es hora de buscarle una solución práctica a este asunto. Abrir la puerta con mis huellas dactilares, no sé.  Si existen antidepresivos deberían existir antirepetitivos. Vamos, chicos. Estamos en el 2010.

viernes, 21 de mayo de 2010

Se fue un mes de vacaciones y parece que se le acumuló trabajo

Es medio fuerte darte cuenta de que te olvidaste de pagar la luz recién cuando llegás a tu casa y las fichas del living no funcionan, ni la heladera, pero los tapones están ok, y deducís que de un desperfecto técnico en la zona evidentemente no se trata porque la luz del pasillo está a full. Es como mucha realidad de golpe. Te preguntás cómo fue que llegaste a ese punto y esas cosas, y reconocés que estás realmente en cualquiera.
Convengamos que tales pensamientos, en medio de tanta oscuridad, fácilmente pueden llevarte a un ataque de histeria express. Pero reeeeeee fácilmente, eh. Y no es que quiera cancherear, pero, bueno, re bien yo: porque a pesar de haber tenido el celular descargado, la computadora sin batería y el teléfono inhabilitado, no lloré en absoluto, por ejemplo. Aún más: preparé a tientas una salsa bastante digna para unos fucciles, más tarde leí un libro iluminada por las velas que -uau- tenía guardadas en un cajón de la cocina y, al día siguiente, hasta disfruté eso de salir en mi horario de trabajo a caminar por Almagro para abonar la enorme deuda de 20 pé . Re zen yo.
 Mi psicóloga, sin embargo, estuvo a punto de quedarse con diez pesos del vuelto de mi sesión "por error" y decidió que el mes que viene directamente me los va a aumentar. No entiendo, ¿no me vio bárbara? Y eso que me olvidé de contarle que el otro día soñé con muertos. Con padres muertos asesinados en  una casa quinta. Putrefactos. Ahora, para no fundirme, voy a tener que dejar ese temita en stand by. Qué bárbaro.

lunes, 5 de abril de 2010

Ludovica firma como LSD y el final es un poco mucho

Abril
"Otro mes brillante (no entiendo) con mucha participación social. La rata puede volver a tomar el micrófono (aaaaah NA NA NA, LE RE PEGÓ) y ¡ay de quien pretenda hacerla callar! (ji). Este mes del dragón será el de la promoción  de los saltos cuánticos sociales (deme dos). El roedor será feliz (miedo) aunque el vicio del miedo (aia) se le quiera infiltrar otra vez. Todavía neesitará la ayuda de parte de sus amigos dragón (mis amigos dragón, ok), pero necesitará mucha paciencia (todo mal) para no hacerlos rabiar. El mundo no se moverá al ritmo de su mambo (me encanta que diga mambo, igual); para no ser segregada (me persiguen las razas oprimidas), la rata deberá aprender a meditar antes de hablar (sí, bueno, chocolate). Las adolescentes estarán descubriendo las posibilidades de la actuación y  la música (estoy un poco teen). Las de mediana edad podrían darnos sorpresas en lo político y lo económico (es que mediana edad da jevi).  Se espera que el discurso de la rata ayude al resto del zoo humano y a la Pachamama."

lunes, 22 de marzo de 2010

Soñé que mi psicóloga me daba el alta

Me decía que desde que habíamos arrancado estaba buscando qué me pasaba, y que no encontraba nada malo. Que había mandado a hacer estudios grafológicos con esas hojitas que yo siempre escribía, que daban bien. Y entonces, de golpe aparecía una banda musical, signo de que la sesión había terminado. Yo asumía que estaba curada, aunque había una suerte de duda al respecto. A todo esto, estábamos en medio de una gran fiesta que ella daba en su propia casa, divina, con pileta. Yo le hacía el tour a mi mamá. Acá, el jardín. Me daba cuenta de que mi psicóloga no me había cobrado y que entonces debía ir a pagarle sí o sí, que de lo contrario tendría que volver la semana siguiente sólo para eso y así la teoría de mi alta se caería abajo. Cuando la encuentro, quiero pagarle pero me dice que no: que ella no es su hermana. Es decir, que eran hermanas gemelas. En ese mismo instante, como una revelación, me doy cuenta de que mi psicóloga es francesa.

Qué sé yo. No creo que lo lleve a terapia.

jueves, 18 de marzo de 2010

Yo soy turca y esto es La neblina.

I
Quiero ir al grano pero no sé qué bondi me lleva.

II
¿Será verano allá? ¿Estoy bien equipada?

III
No encuentro ninguna parada. Las calles no tienen nombre ni numeración. Esto es fatal.

IV
Creo que por acá paran algunos. O deberían. Cualquiera me deja bien.

V
Me prendo un cigarrillo; va a tardar mil años y lo sé. Cuando digo "mil", quiero decir "por lo menos uno".

VI
¿Es ese? No.

VII
Ahi viene... No.

VIII
Llega antes de tiempo. No sé si eso es bueno o malo pero, ¿qué más da? Me subo. Está repleto.

IX
Pasa algo raro. El colectivo para cada dos por tres y abre sus puertas: nadie baja. Yo tampoco.

X
Para mí que por acá no era.

XI
Es un hecho. Me estoy yendo por las ramas.

XII
Una de dos: seguir como si nada o asumir que estoy en cualquiera.

XIII
Toco el timbre y me bajo. Hay un tráfico tremendo. Alzo la mano, corre el reloj: al grano, por favor.

domingo, 14 de marzo de 2010

Yo estoy re bien

Sacando este zarpullidito que apareció en mi brazo la semana pasada y que no se está yendo. Igual es re leve, re. No se nota, digo.

jueves, 11 de marzo de 2010

El olmo y los almaceneros

Supsicóloga:
 Es como si vos quisieras ir a comprar fruta a un almacén.

Miamiga:
Claro.

Supsicóloga:
No venden fruta ahí.

Miamiga:
No.

Supsicóloga:
Y como si vos encima te enojaras porque
pensás que el tipo tiene fruta escondida debajo del mostrador.

Miamiga:
Ja.

Supsicóloga: 
Pero el tipo, fruta no vende, es almacenero.

Miamiga:
Jmm.

Supsicóloga:
Y vos, quiero fruta, quiero fruta.

Miamiga:
Tss.

Supsicóloga:
No vas a encontrar fruta ahí, ¿entendes?

Miamiga:
Mse.

Supsicóloga:
No parece.

lunes, 1 de marzo de 2010

Me están matando

los mosquitos
y las ganas de cantar las cuarenta.

lunes, 22 de febrero de 2010

La revolución

es tener que abrir el taller a las 7am porque una compa está de vacaciones y, llegado el lunes, olvidarte de hacerlo.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Mi psicóloga me prestó diez pesos

Justo cuando me paso la sesión entera hablando
de que no tengo registro de la plata 
y de que no sé qué
de mi mamá con la plata
y de qué no sé qué
de mi papá con la plata
y que esto y que lo otro
con la plata
¿no va que voy a pagarle
y me doy cuenta de que en el bondi
esa vieja puta efectivamente
(no mi psicógola, otra vieja)
había robado mi billetera?
"Vas a necesitar para viajar"
me dijo ella
(no la otra, mi psicóloga),
"Tomá".
Y entonces viajé
hasta lo de mi mamá a buscar plata
plata de mi hermana
para comprar
el regalo de cumpleaños
para mi papá.



Bueno. Siento que todo es demasiado obvio pero que, aun así, todavía no lo veo.

jueves, 20 de agosto de 2009

Parece que no es nada ortodoxa

-¿Leonor?

- ...

- ¿Leonor?

-...

(Me levanté) - ¡Leonor!

Ahí se despertó. Me sonrió, como disculpándose, como... como recién levantada de una siestita, en realidad. Caminé unos pasos y me puse el piloto sin decir nada. Ni había llegado a enrollar mi bufanda al cuello, que me detuvo:

- Me quedé dormida; te diste cuenta.


Claro que me había dado cuenta, y no era una pesadilla: mi psicoanalista efectivamente se había torrado en el medio de la fukin sesión.

viernes, 3 de julio de 2009

Que le eche agua

Supsicóloga
No te quiere ver.
¿o vos todavía creés que se muere por verte?

Unamiga
Nononó, ya sé. Está claro.

Supsicóloga
Ah.

Unamiga
¿pero entonces
por qué me escribe?

Supsicóloga
Porque es un pajero.

Unamiga
Ah.
 
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