Acá la vida es más difícil porque tenemos lo de las estaciones. Estamos atravesados por el clima, eso pasa. Porque no es lo mismo tener todos esos meses de calor que tiene la gente en Centroamérica. Ellos, claro, todo el tiempo con ese sol, el mar, los aperitivos, la musiquita. Nosotros tenemos que esperar medio año para todo. Y ni siquiera nos llega el mar, Alicia. No es que me queje pero la verdad es que nos tocó una vida complicada. Yo con el frío no te salgo, qué querés que te diga. Emponcharme toda como una cebolla. Dios mío, nonono. ¿Dónde guardás todo cuando llegás a un lugar? A mí me da vergüenza cuando veo a la gente sosteniendo mucha ropa abrigada en una reunión. Si al menos tuviera un lindo tapadito. ¿Sabés hace cuánto que no me compro ropa? El otro día le dije al Chelo: ¿sabés hace cuánto que no me compro ropa, Chelo? Había hecho el cálculo: ¡Cuatro años! CUATRO AÑOS, MARCELO. Siguió leyendo el diario, ni pelota. A los tipos esas cosas no les importan. O bueno, no te creas. Ese Tomás, el vecino del cuarto, siempre se viste distinto, por ejemplo. Te juro. Cada vez que me lo cruzo lleva algo que nunca le había visto antes. Un chalcito. Una camperita. Siempre una camperita distinta. ¿No es raro? No es que me lo cruce tan seguido, pero es llamativo, Alicia. ¿De dónde saca la plata? Yo tenía entendido que el padre le pasaba una mensualidad. ¡Toda en ropa se la debe gastar! Trabajar, no trabaja. Eso seguro. Son estas nuevas generaciones, ¿viste? No se interesan por nada, todo es poco para ellos. Yo a su edad, te acordás, me llevaba el mundo por delante. Después, bueno, no sé qué pasó. A ver, esperame un segundito.¡Hernáaaaaaaaaaaaaaaan! ¡Bajá que ya casi está!
No, es que lo tengo Hernán, el chico de la computadora, en la piecita del fondo. No me estaba andando bien la Internet y parece que estaba toda llena de virus. Es bueno, eh. Este sí que sabe. Además es muy respetuoso, me lo recomendó Irene. Estuvo generosa Irene, se está portando bien conmigo. La vez pasada me pasó el número del muchacho este, y con Chelo nos miramos como diciendo "¿Se puso buena la vieja?". Así como te lo cuento, Alicia: agarró, se paró a buscar un papelito, y me dio el número del técnico. No es de mala, pero ahora que enviudó, te digo, no es la misma. Está más inofensiva. Deberías venirte la próxima, de verdad que ya no es tan jodida. Y vos, basta, también, con tanto rencor. Tampoco fue tan grave, che. ¿Qué iba a saber la pobre? Tampoco es un postre tan original. Y aunque supiera, qué tanto. Perate.¡Hernaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaán, ya podés poner la mesa!
Ay, casi me olvido de contarte. ¿A que no sabés quién viene del exterior? Te aviso que no es quien estás pensando, eh. Héctor no vuelve más. Listo. Se acabó esa historia. Y cada vez que puedo te lo digo, ya sé. Es que yo sé lo que pensás, te conozco. Vos porque tenés esa manía de aferrarte a los ideales, a las cosas inexistentes. Mirá, yo te digo una cosa, si seré bruja. El otro día soñé con él. Con Héctor. Viajábamos todos en una camionetita de esas como las de los terroristas. Éramos terroristas. Yo no quería pero Héctor y vos viajaban en los asientos de adelante. Y sólo les interesaba tirar abajo el club. Hacerlo explotar o algo así. Yo creo que se me debe haber mezclado con lo de la cuota de mayo, que me dio tanta bronca. Y bueno, ahora esto. ¿Qué te decía? ¡Ah! ¡Que vuelve Raquel! ¡En septiembre! Es solo un viajecito de paso, parece, porque se casa la sobrina. Le pagan el pasaje, todo. Me enteré por Omar, que también lo invitaron al casorio. A nosotras no nos invitaron y está bien, ¿no? Porque ni la conocemos. Aunque sería lindo ir. Podría ponerme el verde, el que tiene los ribetitos de pana. Ay, pará.No, Hernán, poné los otros, los blanquitos. Los que están ahí arriba en la repisita, ¿ves?
Bueno, te tengo que dejar, que ya está el bife. El chico de la computadora se queda a comer, se ve que va a estar toda la tarde con esto. Al final no me contaste nada. ¿Vos cómo estás? A la noche te pego un llamadito y me contás bien lo de la baulera. Me imagino que debés estar como loca. Yo no podría con tanto cachivache. Prefiero donarlo todo. El otro día dije "Basta", y tiré las repisas esas que las venía guardando para cuando Chicho viniera a colocarlas. Al ratito ya se las habían llevado. Es lindo hacer caridad. Porque al final nadie te ayuda. Estamos solas, Alicia. No hay vuelta que darle. Bueno. Después seguimos, te dejo.
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martes, 14 de agosto de 2012
martes, 11 de octubre de 2011
Me estoy copando mal con la movida
La historia ya es bastante conocida
de la bruja que hechiza a la princesa
también al reino entero, sin tibieza
"Que duerman por cien años", fue jodida.
Entonces los tipos por la durmiente
y por llegar con éxito a su almohada
agarraban caballo escudo espada
morían uno a uno ciegamente.
Los pobres caballeros no entendían
no eran muy despiertos (como ella)
es cierto que era rubia, que era bella
pero con tanto esfuerzo se excedían
podrían haber puesto fríos paños
si hay males que, se ve, duran cien años.
de la bruja que hechiza a la princesa
también al reino entero, sin tibieza
"Que duerman por cien años", fue jodida.
Entonces los tipos por la durmiente
y por llegar con éxito a su almohada
agarraban caballo escudo espada
morían uno a uno ciegamente.
Los pobres caballeros no entendían
no eran muy despiertos (como ella)
es cierto que era rubia, que era bella
pero con tanto esfuerzo se excedían
podrían haber puesto fríos paños
si hay males que, se ve, duran cien años.
De qué va:
De mentira,
De nada
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domingo, 22 de mayo de 2011
No está mal pero me prefiero a mí
Si fuera una oficinista que trabaja de noche apagando las luces de la ciudad y que tiene pesadillas recurrentes con un monstruo al que en breve reconocerá en su propia imagen, me vería así.
lunes, 12 de julio de 2010
Una parte de algo
"Mi favorito es Baywatch. Yo me estoy ahogando en lo hondo. Él es Mitch Buchannan y yo Pamela. Agito fuerte los brazos y me hundo en el centro de la pileta. Puedo salir a la superficie para gritar socorro, pero tengo que meterme rápido y contener la respiración hasta que venga a rescatarme. Cuando llega, ya estoy inconsciente y entonces me saca del agua y me hace respiración boca a boca. No funciona. Al final, hago que me despierto tosiendo y escupo el chorrito de agua que tenía guardado entre los labios."
De qué va:
De mentira
10
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viernes, 30 de abril de 2010
¿Hago esta en la cartelera de mi palier?
Hola, vecinos. Qué tal. Bueno, era para anunciarles un par de eventos que van a tener lugar en el edificio entre hoy y mañana. Para que no haya sorpresas, vieron. La comunicación es lo más importante. Les cuento:
Hoy: mi hermana me pidió festejar sus pocos años de vida en mi depto (ay, sí, cumplimos re cerquita, ¿vieron?) y la verdad es que no me le puedo negar. Me dijo "reunión". Pero, entre nos, es lo mismo que cuando yo les digo "reunión" a uds. Es fiesta, es obvio. Y van a excederse. Además, mis amigos me regalaron unos parlantes hiperintensos. En fin. Igual, tranquilos, porque ya me puse la gorra y pedí que a las seís se vaya yendo la gente del baile. Tampoco es que yo estoy para despertarme al mediodía y encontrarme con mi living repleto de adolescentes hiperactivos. Déjenlo en mis manos.
Mañana: Bueno, por otra parte lo de mañana. Nada... tranqui. Va a ser una Reunión. Sí, un poquito de música y eso, pero tranqui, reunión, por esto de que cumplí veintiséis.
Cualquier cosita, me tocan el timbre.
Cariños,
Malena, del sexto.
PD: Ah, me olvidaba. Con mis amigos inventamos una técnica para no tener que bajar a abrirles a los invitados. Se trata de una suerte de roldana hecha con un rollo de cinta Scocht. El coso permite la adhesión rápida y fuerte del manojo de llaves. Sólo hay que subirlo o bajarlo hacia la calle, según la ocasión. ¿No es acaso muy cómodo y práctico? ¡Y también divertido! Por lo que estuve probando, si me cuido, el rollo nunca pega contra la ventana de abajo cuando lo tiro hacia la vereda, salvo que me esté riendo mucho. Cuestión de practicar. ¡Espero que les sea útil!
Hoy: mi hermana me pidió festejar sus pocos años de vida en mi depto (ay, sí, cumplimos re cerquita, ¿vieron?) y la verdad es que no me le puedo negar. Me dijo "reunión". Pero, entre nos, es lo mismo que cuando yo les digo "reunión" a uds. Es fiesta, es obvio. Y van a excederse. Además, mis amigos me regalaron unos parlantes hiperintensos. En fin. Igual, tranquilos, porque ya me puse la gorra y pedí que a las seís se vaya yendo la gente del baile. Tampoco es que yo estoy para despertarme al mediodía y encontrarme con mi living repleto de adolescentes hiperactivos. Déjenlo en mis manos.
Mañana: Bueno, por otra parte lo de mañana. Nada... tranqui. Va a ser una Reunión. Sí, un poquito de música y eso, pero tranqui, reunión, por esto de que cumplí veintiséis.
Cualquier cosita, me tocan el timbre.
Cariños,
Malena, del sexto.
PD: Ah, me olvidaba. Con mis amigos inventamos una técnica para no tener que bajar a abrirles a los invitados. Se trata de una suerte de roldana hecha con un rollo de cinta Scocht. El coso permite la adhesión rápida y fuerte del manojo de llaves. Sólo hay que subirlo o bajarlo hacia la calle, según la ocasión. ¿No es acaso muy cómodo y práctico? ¡Y también divertido! Por lo que estuve probando, si me cuido, el rollo nunca pega contra la ventana de abajo cuando lo tiro hacia la vereda, salvo que me esté riendo mucho. Cuestión de practicar. ¡Espero que les sea útil!
lunes, 23 de noviembre de 2009
Hagamos como que no dije nada
¡AUTOCENSURA!
De qué va:
De Male en peor,
De mentira,
De veras
25
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miércoles, 28 de octubre de 2009
De este lado del mundo
Del otro lado de Rivadavia los nombres no son los mismos, se dijo, y celebró la ocurrencia que, aunque literal, le pareció inspiradora. ¿Y si los hombres –a la humanidad se refería- tampoco lo fuésemos? ¿Y si de una esquina a otra, después de atravesar la senda peatonal, nuestras vidas cambiaran de rumbo drásticamente? Venía cantando bajito ese tema de Mannequin y tanto existencialismo la hizo callar.
La avenida estaba vacía. Es un decir, no estaba vacía. Pero aunque ella y el mundo intentaran imprimirle un poco de gracia -ella caminando rápido; el mundo programando capítulos repetidos de los Simpson-, no había caso, los domingos siempre llevaban ese gusto a negocio cerrado en el aire. Dobló por Castrobarros. Le gustaba esa cuadra cuando recién anochecía y los faroles pincelaban con naranja las baldosas rotas. ¿Tan tarde era? Miro el reloj. Sí, diez para las ocho y media. Apuró más el paso y deseó que, por Dios, él fuese impuntual: hacer la cama, levantar ropa tirada, sacar de la heladera esa torta que quedó desde el cumpleaños, esconder diario íntimo, esconder foto de Nacho, esconder caja de pizza delatora de sábado anterior muy deprimente frente a serie estadounidense, esconder, esconder bastante. El vino, cierto. Comprar un vino antes de llegar. No. Mejor pasar por el laverrap donde había dejado la calza esa, la gris. No, no importaba. Se pondría otra. Se pondría la negra. La negra con el vestido escote en V le quedaba bien. La estilizaba. Estoy bien, y se dio una palmadita imaginaria que le hizo soltar un sí en voz alta. Ya estaba en la puerta de su casa.
Cuanto más chica la cartera, más difícil encontrar las llaves. En ese lugar diminuto parecía extenderse una especie de dimensión desconocida donde los objetos tendían a desaparecer. Sacó la billetera. Calma. ¿Por qué guardaba tantos boletos de subtes y colectivos? Sacó la agenda. Se puso el celular entre el mentón y el pecho. ¿Dónde las había metido? En los bolsillos. No, no estaban. OK, calma, calma. Respiró hondo. Lo mejor sería agacharse e ir apoyando las cosas en el piso para revisar mejor porque era obvio que estarían ahí adentro, era obvio que las encontraría y se reiría de sí misma como diciendo “soy tremenda”. Miró el teléfono, eran las ocho y veintisiete.
Vio la montaña de objetos y papeles apilada en la vereda y se acordó. En la mesa ratona. El llavero lo había dejado en la mesa ratona de la casa de Laura cuando desesperada por leer ese mensaje de texto no encontraba el aparato, y había decidido también sacar cosas de la carterita. “Dale, 8.30 estoy. Pasame la dire”. Y ahora quería morir. Es un decir, morir no quería pero tenía puesto ese jogging. El jogging azul –azul desteñido- que sólo usaba de piyama y que había decidido sacar a la calle por un error matutino imperdonable. Cada vez que se despertaba tarde hacía eso de vestirse mal, no podía evitarlo. Se acordó del departamento de Lacroze y de su mamá tirándole medias a la basura: “Ay, Dolores, por favor, mirá si algún día tenés un accidente y los médicos te ven con esto”. Algún día era hoy, y los médicos eran Julián, que venía caminando desde allá. Que no fuera, por Dios, que no fuera.
Y no era. Julián era mucho más alto. Y de cara nada que ver. Además Julián no caminaba nunca con las dos manos en los bolsillos del pantalón. Julián tenía manos delgadas y dedos largos. Y tenía las uñas siempre cortitas, prolijas, ¿se las limaba? Julián tenía un andar muchísimo más alegre. Bueno, alegre no; pero sus movimientos eran más bien libres. Eso: Julián era libre.
– ¿Qué perdiste, vos?
Enseguida giró la cabeza: sí que era. Le sonrió.
– Ay, hola.
Él le ofreció la mano para levantarla; ella la aceptó, y mientras se paraba sintió cómo el desteñido del jogging se erguía también. Se dieron un beso en la mejilla.
– ¡Qué puntualidad, eh!
– Ah, ¿viste? No sé qué me agarró, si siempre llego tarde. ¿Qué hacías ahí abajo?, ¿estás bien?
– Sí, sí. No, todo bien, todo bien. Es que justo…Porque venía del gimnasio, ¿viste? ¡Llegué justo!
– ¡Uy, te agarré!
– Pero no, todo bien, no hay problema. Las llaves buscaba. Es que tuve un día. Y ahora las llaves, ¿podés creer?
– ¿Qué con las llaves?
– No, que no están. No las tengo.
– Uuuuh, me estás jodiendo. ¿Qué, nos quedamos encerrados?
¿Nos quedamos? ¿Qué, él se sentía parte de su problema? ¿Él se sentía parte de su vida? La mentira sobre su actividad deportiva, su pelo desprolijo, todo resultaba exagerado.
– Sí, te juro. No aparecen.
– ¿Pero revisaste bien ahí adentro? A ver, dejame ver.
La cartera no, Julián. Ella se apartó un poco. Revisarle la cartera también era una exageración.
–No, sí, revisé, saqué todo, te juro que no están, creo que las dejé en lo de una amiga.
Ella se mordió los labios y movió la cabeza como diciendo “soy un desastre”.
– Soy un desastre.
– Qué garrón, che, qué garrón.
– Sí, perdón.
–Justo que vine. Bueno, no sé. Uf.
– Sí…
– Bueno, ¿paso otro día? ¿O cómo hacemos?
– ¡No!... No, no. Bah, en realidad, sí. Bueno, como quieras. Laura vive a media hora, en realidad; pero como quieras, obvio. No sé, puedo pasar a dejártelos yo, si no.
– No, qué vas a ir vos hasta Ramos, no.
– …
– …
Un silencio sepulcral.
Es un decir, nadie había muerto. Pero a él se lo veía pensar y eso no era nada bueno. No fluye, no fluye, y él abría los ojos más grandes cada tanto como si estuviera intentando resolver un acertijo imposible. Dolores lo miraba. Lo miraba intensamente y ya se había olvidado del jogging, de las pizzas, de todo. Y de pronto pensó en que quizás ése podría ser, al fin, el momento Rivadavia de su vida: “Entonces yo estaba ahí, estaba toda hecha un desastre en la puerta, con mi pijama desteñido, y no encontraba las llaves y no había llegado a comprar el vino ni nada, y mi casa era cualquiera, y él había venido a buscar unos apuntes para el final del jueves y, bueno, él se hacía el que pensaba, como que se hacía el que estaba en otra pero la cosa no fluía, no fluía, y de repente se me acercó y me dijo: qué me importan los apuntes. Y me agarró y…”
– No, dejá, dejá…
– Dejá, ¿qué?
– No, que todo bien, que no importa.
– Pero pasamos por lo de Laura, es un segundo…
– No, no, es que encima estoy llegando tardísimo. Me arreglo con lo que fui anotando yo, ya fue.
¿Tarde a dónde, Julián? ¿Qué, ahora tenía que sentirse afortunada? ¿ahora ella debía aliviarse porque, ya que su cita potencial no se llevaba a cabo del modo más romántico, era preferible que no se llevara a cabo en absoluto?
– Ah, claro, si estabas apurado…
– Sí, tenía un cumple.
¿Tenía? Julián se llevó una de sus prolijas manos a la cabeza, como dando a entender que estaba sufriendo. Si sufría tanto ¿por qué no se iba de una vez y la dejaba llorar tranquila? Sé claro, Julián. Dolores tenía la sensación de que, aun habiendo elegido el pantalón correcto aquella mañana, aun habiendo llevado consigo las llaves en su cartera, la vida se las hubiera arreglado para jugarle una mala pasada, como hacía meses. No, ¿qué meses? Años. Hacía años que por hache o por be, todo parecía salirle a la larga -y a la corta también- bastante mal, como si fuese una cuestión de suerte. Sólo que de mala suerte siempre; y de la buena, nunca. Como si ya ni de suerte se tratara, en realidad.
– Es más: salgo ahora porque si no mi chica me mata.
– Ah… Ok, dale.
– ¿Sabés dónde está Rivadavia?
Se había venido la noche. Pero esto un decir no es: el sol efectivamente se había escondido del todo. Dolores le indicó a Julián la ubicación de la parada del 151 y se quedó en la puerta del edificio pensando cómo seguir. Por inercia buscó el celular en su carterita. No aparecía. Ah, no, qué tarada, ahí estaba. Eran las ocho y cincuenta y nueve. Sentía ganas de estar mirando los Simpson, o de llorar con mucho ruido, o de las dos cosas juntas. Llamó a su mamá: Disculpe. Su cuenta no posee crédito suficiente para realizar la llamad… Dolores intentó sin éxito reírse de sí misma. Rivadavia estaba del otro lado del mundo.
De qué va:
De mentira
23
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domingo, 21 de junio de 2009
Hola, ficción
"La avenida estaba vacía. Es un decir, no estaba vacía. Pero aunque ella y el mundo intentaran imprimirle un poco de gracia -ella caminando rápido; el mundo programando capítulos repetidos de los Simpson-, no había caso, los domingos siempre llevaban ese gusto a negocio cerrado en el aire. "
De qué va:
De mentira
4
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sábado, 27 de diciembre de 2008
De maduro
Lo que no entiendo, Realidad, es esa necesidad tuya de haber caído justo para año nuevo. O, bueno, media semana antes, que es casi lo mismo. No es de mala onda, pero la verdad es que prefiero que te vayas, estaba re bien así.
No, dale, posta.
..ff..
Bueh...
Ok, me voy a un cyber a chequear mails y a sentirme un toque desastre mientras lloro frente a monitor, entonces. En un rato vuelvo y descorchamos algo.
No, dale, posta.
..ff..
Bueh...
Ok, me voy a un cyber a chequear mails y a sentirme un toque desastre mientras lloro frente a monitor, entonces. En un rato vuelvo y descorchamos algo.
De qué va:
De Male en peor,
De mentira
5
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viernes, 5 de diciembre de 2008
Actriz
Hola, Julio, qué tal? Malena, del sexto... Sí, como andás? Uh, claro. No, yo bien, por suerte... sí. Mirá, te llamaba para avisarte que hoy lamentablemente no voy a poder ir a la reunión de consorcio...... Claro, es que tengo que trabajar hasta tarde en una muestra de arte que organizo... sí, de arte.... sí, lindo.......la verdad, una pena, porque me hubiera encantado estar, pero cuando es trabajo, viste?.....jaja...... Sí, sí. Uf, claro, una fortuna lo del caño..... Aja....Aja......sí...claro, me imagino. No, ya estarás cansado, claro.....sí....y bueno, habrá que ver quién quiere.... claro... Ah, gracias, mandale saludos, también. Sí, lamentablemente no puedo, se me complica... Bueno, mucha suerte con lo del caño, entonces. Dale. Sí, dale. Bueno, muchas gracias, igualmente. Cualquier cosita me llaman...dale, chau, Julio, buen día.
Viejo de mierda.
jueves, 16 de octubre de 2008
Yo me amparo en la ficción
gajes del oficio
De qué va:
De Male en peor,
De mentira,
De qué me la doy
8
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miércoles, 1 de octubre de 2008
El futuro según Chicho:
ya lo dijeros los aztecas
en el 2013 se acaba el mundo
apartir de ahi cambian los roles
capusoto presidente de eeuu
madona presidenta argentina
lo que cambia es la comida
vamos a comer obras de arte
por lo cual dejan de existir los basureros nucleares
y la corrupcion se transforma en deporte de mesa
la va a vender
y yo voy a ser un playmobil
el blog
lo va a redactar
gente que ya esta muerta
para poder comunicarnos con ellos
y hilda lizarazu va enseñar bordado
a los astronautas de la naza
y michaell goundry o como se llame
va a ser el profe de mis hijos
la madre va a ser monica seles
siempre me gustaron los tenistas
nos van a salir re lindos.
De qué va:
De mentira
10
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viernes, 19 de septiembre de 2008
La venganza será terrible
A usted: señora que escupió sus quejidos a lo largo de toooodo el trayecto subterráneo de la linea A justo, justo en mi oreja cuando el vagón estaba repleto, abusando de mi imposibilidad motriz. A ustéd: que repetía "qué desastre", "qué trenes de mierda" y no paraba de hacer chasquidos con su boca "tchss", "pssch" "mpch", multiplicando mi mal humor tan impunemente. A usted: que no me escuchó cuando le pedí que por favor dejara de echarme tanta malavibra en la cara, a mí, que ya estaba llorando debajo de unos anteojos de sol. Si, sí, a usted, le digo: que me la imaginé saliendo despedida por la ventana del vagón y llegar hasta el andén después de una gran patada que muuuy fuerte le dí. Que fue fantasía pero que quiero que sepa: que su caída fue muy ridícula y me hizo reir silenciosa pero profundamente durante muchos, muchos minutos.
miércoles, 9 de julio de 2008
Pasada de revoluciones
Male
Hola, buen día.
Pibito
Buen día.
Male
¿Te puedo pedir un favor?
Pibito
Sí, claro ¿cómo no?
Male
¿No podrías ponerte los auriculares para escuchar tu música? Sinceramente yo no quiero escucharla.
Pibito
Uuyy, obvio ¡perdoná! No sabía que la cumbia no daba para esta hora. Claro, feriado a las 9 am, te debe estar quemando el paparapapapan papararapaán. Además no me había avivado lo de los auriculares ¡qué goma que soy! Ahora con lo que me decís voy a ser mucho más consciente de que existen otros con los que hay que convivir ¿no? Y que tal vez uno puede ser feliz sin tener la necesidad de cagarle una mañana al resto... qué bueno. Voy a hacer correr la pelota hasta que esto se haga una moda como mi flequillo. Gracias, che. ¿Cómo te llamás?
Male
Malena.
Pibito
Gracias, Malena. De verdad.
Male
Nah, por favor, gracias a vos.
Hola, buen día.
Pibito
Buen día.
Male
¿Te puedo pedir un favor?
Pibito
Sí, claro ¿cómo no?
Male
¿No podrías ponerte los auriculares para escuchar tu música? Sinceramente yo no quiero escucharla.
Pibito
Uuyy, obvio ¡perdoná! No sabía que la cumbia no daba para esta hora. Claro, feriado a las 9 am, te debe estar quemando el paparapapapan papararapaán. Además no me había avivado lo de los auriculares ¡qué goma que soy! Ahora con lo que me decís voy a ser mucho más consciente de que existen otros con los que hay que convivir ¿no? Y que tal vez uno puede ser feliz sin tener la necesidad de cagarle una mañana al resto... qué bueno. Voy a hacer correr la pelota hasta que esto se haga una moda como mi flequillo. Gracias, che. ¿Cómo te llamás?
Male
Malena.
Pibito
Gracias, Malena. De verdad.
Male
Nah, por favor, gracias a vos.
viernes, 8 de febrero de 2008
El sexto es el sentido del humor
Cada vez que me voy a trabajar y veo las caras de pobrecitos que saben poner, me doy cuenta de que apenas cierre esa puerta ellos finalmente harán lo que les entre en gana. Él va a subirse arriba de la mesa, Ella va a cantar un bolero, Él va a pedir una tabla de Sushi y Ella una chocolatada. Él se va a probar mis zapatos y ella las bermudas de Mike. Van a ver un poco de Seinfeld y más tarde, van a salir por un agujero que no conozco para recorrer otra ciudad del mundo donde conocerán otros gatos y también algún perro. Se van a tirar en paracaídas, volarán en parapente. Él va a remar mientras Ella se acuesta de patas arriba en un botecito que navega por algún lago europeo. Tal vez hasta le den lugar a ese romance que aunque la sangre no los hermane por incestuoso reprimen. Y cuando yo llegue los voy a encontrar al lado de la puerta recibiéndome, así, como si nada. Es que hay cosas que simplemente debemos reconocer aunque los cinco oficiales sentidos no se encarguen de hacérnoslo saber; Fox Molder siempre lo supo.
De qué va:
De mentira
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