lunes, 24 de noviembre de 2008

Son todos unos putos del orto

Esa fue la frase con la que dio cierre al domingo e irónicamente a "Gallery G, paseo de compras gay" el organizador del evento, mientras apoyaba una bolsa de hielo en su mejilla derecha.

Flashback: ese mismo día, unas cuatro horas antes, estaba volviendo desde Adrogué hasta Retiro para poder tomarme uno de los dos únicos colectivos que pasan por Costa Salguero. Sí, Costa Salguero sigue existiendo y en el medio del predio todavía hay carteles que indican CAIX. Bueno, volvía de Adrogué porque me subí al primer 33 que pasó, y hasta que no reconocí tarde y segura ese olorcito a Riachuelo incofundible, creía muy gilamente que viajaba en dirección correcta. Al menos me bajé bien en el segundo intento, en ese divague menemista llamado costanera que sólo me hace pensar en la vez que me partí el labio bajando a toda velocidad por un tobogán acuático de Coconor.


Cuestión que llegué al pabellón. Todo estaba casi como cuando lo había dejado a las 24 hs del viernes: la radio G a todo volumen anunciando lo buena que estaba la noche, mascotas ricas disfrazadas pululando por las alfombras después de haber desfilado, las mismas obras de arte de hotel, las mismas fotos seudo porn, las alfombras grises hórridas, los de la zapatillaría sentados esperando visitantes que nunca llegarían, los más avivados ya desmontándolo todo, la promotora Caterín con sus pantalones blancos ajustados regalando cerveza. Y yo me puse a desmontar también, que yo era de las avivadas.

Mientras voy descolgando bombachas de la soguita inventada veo una cola multitudinaria de cinco personas en el stand de Freddo. Estaban regalando heladito, parecía. Bien, me dije. Espero a que baje un poco la gente. Sí, un divague, pero pensé eso posta. Y en eso llega Dani, salvador. Sin dudar lo dejé desmontando obra y encaré directo al puestín, pensando en mi dulcedelechegranizadoconsambayónnnnnngratuito.. No va que llego y hay dos locas montadísimas sirviéndose crema americana de un pote enorme con cucharitas de plástico? ¿Esto es self-service?, les pregunto. Sí! Los de Freddo ya se fueron hace un montón, ahora cada uno se agarra, me tira uno. Ah, que divertido! Ya fue, pensé. Y empecé yo también a cumplir la fantasía infantil de atender una heladería. Al toque éramos el doble de gente saqueando tarros a lo dosmiluno. Yo agarré la cuchara de las grandes y hasta armé algunos para los demás. De qué gusto? les decía! Lo más. Cinco minutos gloriosos. Al final me serví mi vasito y volví a trabajar. A todo esto me había tomado el trabajo de llevarle uno de sambayón a uno de los zen que compartían stand con nosotros, pero me lo rechazó por no tomar alcohol, "No, no, no es que no me gusta, es que el sambayón está hecho a base de wisky..". Después de mi cara de Sos cual-quie-ra me puse a trabajar de nuevo. A los quince minutos veo al gordito con el uniforme de la heladería pateando tachos de basura, quejándose con los de seguridad. Me abrieron todos los tachos! Y ahora yo que digo?, les lloriqueaba a los gendarmes. Un bochorno total. Afortunada yo que ya me había terminado el mío, y la evidencia del tarrito vacío la había ubicado gentilmente en el tachito de la cervercera. Pasó.

Ya en el estacionamiento esperando el miniflet y viendo cómo ridículamente guardaban obra de arte en una ambulancia, escuchamos los gritos. Me asomo: una lucha de varones estaba teniendo lugar justo, justo en nuestro ex stand vacío. ¡Hijodeputaa, tevoyamatarrr!, le decían al organizador. Otra se fue al grito de ¡Te la tengo jurada, pelado, eh, te la tengo ju ra da! con una correa en la mano que terminaba en caniche. Sangre, piñas, excesos. Parece que el evento había sido un fracaso y los expositores que sí habían pagado estaban pidiendo que le devolvieran su dinero.

Justo cuando venía nuestro autito, después de la segunda agarrada, volvemos: son todos unos putos del orto. Si esos putos no tienen otra cosa que hacer, putos del orto. Lo repetía fuerte y con la boca congelada a aquellos mismos gendarmes, seguramente más pinos que las gallutas.

Esto va directo al blog, pensé en voz alta mientras volvíamos. ¡¡Obvio, Male!! me gritó Dani desde el otro lado de la camioneta, ¡y que no falte lo del helado!


5 comentarios:

  1. ahhhhhhajajajahhhhhhhhhhhhjaj

    mmmmmmeeeeeeee muerooooooooooo

    jjjjjjjjjjjaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

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  2. lo del helado es lo maasss maaas geniaaal!!!!
    jajajaja

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  3. santero.
    qué bueno morirse de risa no? digo..literalmente, morir de risa.


    srta mutt. Sí, muy genial ser heladera, nati. Tenés que probarlo.

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  4. jaja debo confesar que había dejado este post 'para leer despues' porque me daba fiaca, pero hoy finalmente lo leí..
    muy bueno.. apasionante el mundo gay, y era obvio que no podían estar regalando helado sin gente ahí..

    y ya sos de las mías, de pensar "esto re va para el blog" inmediatamente después de que pase.. terrible

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  5. ja..sí, cualquiera no?
    nos vendría bien vivir un touch el momento y pensar menos en nuestro público (?).

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