lunes, 16 de febrero de 2009

Hay cosas que Ludovica no predijo

Los miré de lleno mientras mi hermana hablaba por celular. Se los señalé con el dedo como diciendo: son ellos, no puedo esperarte, Paloma, voy a tener que entrar.

La chica me abrió muy despacio. No sé qué les pasa ¿no pueden abrir la puerta normalmente? ¿qué necesidad de combinar todos sus movimientos con esa pollera pantalón rarísima que tienen puesta? En fin, Palermo, porque te quiero te aporreo. Hola, quería saber el precio de estos? Estos, pensé, que son una versión con taco y por ende mejorada de esos que veo ñata contra vidrio y como esas cosas que nunca nunca se alcanzan desde hace como seis meses. Estos, estos, que ya sé que salen una fortuna pero que me voy a probar igual, sólo para ver cómo me calzan, sólo para sacarme el gusto, estos, estos, son estos los que quiero, pensé.

Paloma ya estaba adentro cuando la vendedora lentejoide dijo:
igual...
pagando..........
....en....
....efectivo...
tenés ..un...........
cincuenta.....
.....porciento...
de...........descuento..".

STOP

¡¿EH?! ¿Me estás jodiendo? Pegué un grito y le pedí unos en mi talle. ¿Era esto real? Soy muy feliz, soy muy feliz, le decía a la vendedora, a quien ya le tenía bastante aprecio. Y también a otras clientas que miraban los mismos pares pero que al nacer con un pie de tamaño normal no tuvieron mi suerte, pobres talle 37. También quise un poco más a mi hermana, obvio. Unos quince minutos antes le había regalado un vestido, así que ella también estaba bastante feliz: te quedan divinos, Male. Los azules más que los marrones, toda la vida. Y todo el mes de febrero, como mínimo, un poco de alegría. Pagué y me los llevé en esa cajita fucsia y afelpada que te dan. Divine. Tan contenta quedé que seguí comprándome cosas en distintos bolichitos palermícolas como si fuese rica. Cualquiera.

Asumo que fue esa misma noche, sobre un piso lleno de piedritas donde bailé un poco ebria pero sin parar todos los temas de Gilda, que el cuero de los tacos se destrozó un poquito. Digo que lo asumo porque fue algo que noté recién promediando la mañana siguiente (las mañanas de los domingos terminan a las 16hs).


Asumo mi historia, también. Sí, me hago cargo. Algo pasa con los calzados. Hay algo ahí. Pero no, de ninguna manera y bajo ningún punto de vista, olvídenlo: no pienso entrar en pánico. Voy a hablar muy amablemente con la chica que se maneja lento por la vida, que ella no tiene nada que ver. Que me ayude. Es una cuestión de mínima conciencia sobre el prójimo, de piedad. Ella supo lo feliz que me hizo en un momento y bien sabe que podría darme una alegría mayor. Lo que quizás no sabe es que yo le regalaría algo lindo, o un chocolate, al menos. Posta, vendedora!
Bueno, y sino... está todo bien. No hay ningún problema. Mi mamá ya me recomendó un zapatero que parece que es bueno, un zapatero que seguramente tenga ese cuero azul que no ví en ningún otro lado. Sí, de alguna manera se va a arreglar todo...digo, los zapatos. Todo bien, todo bien. Y si no que queden así, no? O sea, lo peooooorr que puede pasar es que queden así. Y así no es taaaaaaan grave. Además es un par de zapatos, no? O dos, tal vez. Qué tanto?

Ay, me gusta cuando me miento tanto que hasta me actúo que me lo creo.





6 comentarios:

  1. ay
    ¿tan mal quedaron?
    no sé... hagamos una vaquita...

    ResponderEliminar
  2. Que fetichismo por los zapatos, male! Tengo un poquito de miedo de que este blog se convierta en "Yo y mis zapatos"

    Besote!!

    ResponderEliminar
  3. Una siempre tiene una veta Carrie Bradshawistica en su interior, aunque la tuya está bastante visible.

    Y tu amor/odio palermil me hace reir bastante. :P

    Beso!

    ResponderEliminar
  4. very bad, alex. pero no se nota si las ves desde arriba. Desde un avión, por ejemplo. Gracias por estar en este duro momento.

    pero martín! vos no querías la continuación? me vas a volver loca. o más loca.


    libélula, a mí también me hace reir... y rrrrrrreir (eso es tener bronca) también.encontrarse con los zapatos que uno ama en liquidación es medio como si uno pudiera encontrar efectivamente amor de su vida por mercado libre. O por facebook, ponele.

    ResponderEliminar
  5. ja! a mi me pasa que si los zapatos, pantalon, vestidito que taaaanto quiero pero que me es imposiiible comprar, aparecen rebajados de esa manera burda y grotesca, dejan de parecerme taaaan divinos y los empiezo a revisar buscandoles el defecto... Como que me creo tan rica que ni en pedo compro algo rebajado. No en palermo.
    Sí con descuento de vendedora de la zona... eso es otro cantar.

    Me parece que tu odisea con el calzado es digna de aparecer en cierta gala de bloggers...
    Te bubeo hasta la muerteeee!

    ResponderEliminar
  6. pura histeria femenina! viva!


    ay, sí, sí..se comenta, se comenta que se viene otra fecha blogger en librería! estén atenti!

    ResponderEliminar

 
Creative Commons License
Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons.