martes, 28 de julio de 2009

Nunca joya

No digo que sea grave, grave. Pero quizás vendría bien que exista una granja para recuperarme de esta adicción. El problema es que a la granja iría en taxi, por ejemplo. Y esas granjas son re lejos, seguro. Son granjas, son lejos. Che, además, me volvería en otro taxi, claramente. Y dos taxis caros por día no dan. Dan varios baratos. Así, como quien no quiere la cosa.

Quizás analizando por categorías, organizando un poco esto que podría reconocer como enfermedad, logre al menos horrorizarme del porcentaje de mi sueldo depositado en tanta billetera alargada de macrista oyente de Radio 10. Quién sabe. Creo que va a tener que ser por orden de aparición, si es que llego a tomar tal riesgo; hay demasiado, demasiado material.

2 comentarios:

  1. pensaste en internarte en la granja? no tendrias que ir y venir como una granja de dia solamente. si queres le pido prestado el auto a mi papà y te llevamos con gero hasta allà.
    en el camino podemos ir escuchando vivitos y coleando

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  2. amiga: vos de verdad me imaginás en una granja? mirá si de pronto me vuelvo jipi, eh? es tanto o más gracioso que imaginarme haciendo deporte.

    igual, viajemos en auto escuchando vivitos y coleando, porfaaaaaa.

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